Inteligencia artificial, una reflexión crítica por Oscar Isidro Bruno
“La «vida humana» no es sólo «condición de posibilidad» de la
argumentación. Ser «condición» es una dimensión que en cierto sentido se define
desde lo condicionado. La «vida humana» no es sólo ni principalmente condición
de posibilidad, sino «modo de realidad».
Su contenido no se define desde la racionalidad o discursividad argumentativa:
sería «viviente» esencialmente para argumentar. Sino al contrario: porque
existo bajo el «modo de realidad» de
viviente-humano soy racional, y por ello argumento. La vida humana no es sólo
ni principalmente «condición de» sino «fuente (Quelle)», y no propiamente «fundamento (Grund)”», y «contenido» desde donde la racionalidad emana como
momento del ser viviente «humano».”
(Dussel: 2001, pp. 117-118)
1. En efecto, como plantea Renato Gómez Herrera al final del
artículo “La inteligencia artificial: ¿Hacia dónde nos lleva?”:
“Es casi seguro que la
inteligencia artificial y el desarrollo tecnológico subsecuente estarán al
servicio de una minoría. Si por el contrario, el desarrollo tecnológico –y
específicamente la inteligencia artificial— se utiliza para lograr que todos en
este planeta logremos un mejor nivel de vida en estricta relación con el medio
ambiente, tal artificio será realmente inteligente.” (Gómez, 2013: p. 11)
La cuestión a reflexionar a continuación es sobre el sentido
que puede tener el concepto de inteligencia, específicamente la que se denomina
artificial.
Lo deseable sería que el ser humano empleará toda su
capacidad e inteligencia (humana, real, concreta) para resolver los grandes
problemas que nos afectan como humanidad: pobreza, marginación, exclusión,
contaminación, entre otros graves problemas mundiales. Ojalá y la inteligencia
artificial fuera pensada desde esa lógica.
De lo que se trata es de aportar una visión crítica sobre la
idea romántica de la inteligencia artificial, promovida por una visión
comercial, porque como es un hecho, la cuestión de fondo siempre es la vida, la
calidad de vida del ser humano.
2. El autor emplea una imagen interesante al referirse a los
intentos por plasmar la inteligencia artificial en un robot, “Finalmente somos
como tristes Gepetos soñando con darle vida a un muñeco de madera para no
sentirnos tan solos.” (Gómez, 2013: p. 9)
En la película de Disney, “Grandes Héroes”, tenemos un
ejemplo de esa visión, ya que uno de los personajes es precisamente un robot
con inteligencia artificial para que se convierta en asistente de salud, pero
termina siendo la compañía de personaje adolescente que pierde a su familia.
(Disney, 2014)
Pero más allá de esa idea noble del desarrollo de la
inteligencia artificial para acompañar al ser humano, ese mismo personaje
adolescente lanza una explicación sobre lo que considera debe ser el uso de la
tecnología, “lo que antes hacían miles de manos, ahora lo hará uno solo que
controle la tecnología” (paráfrasis).
Al respecto nos advierte Renato Gómez: “Pero realmente los
robots dejaron de ser ficción en los años ochenta, cuando brazos gigantes que
se movían obedeciendo un programa predeterminado, desplazaron a los obreros en
las fábricas automotrices de Japón.” (Gómez, 2013: p. 9)
Y eso es precisamente el centro de la discusión. ¿Qué
entendemos por inteligencia (sea o no artificial)?
2.1 Nos explica Gómez: “La inteligencia artificial (IA)
puede definirse como el medio por el cual las computadoras, los robots y otros
dispositivos realizan tareas que normalmente requieren de la inteligencia
humana.”
Tal afirmación, o mejor dicho, tal convicción generalizada
entre los entusiastas del desarrollo tecnológico, carece de profundidad y
reflexividad.
La inteligencia humana es bastamente compleja, que abarca
más allá de las meras operaciones técnicas.
Si bien, el desarrollo de la inteligencia artificial no se
limitan a la sustitución del ser humano de la mano de obra como parte de una
cadena productiva en una fábrica, dichos intentos, en realidad, se refieren a
la intención de “cubrir” alguna acción del ser humano, por tanto, es una visión
parcial de todo lo que comprende la inteligencia humana.
En un artículo publicado por el ITAM, titulado “Breve historia de la Inteligencia Artificial”,
a propósito del desarrollo de un programa que se basa en la simulación de una
terapia psicológica interactiva (“Eliza” de Wizenbaum y Colby), se comenta:
“Según Colby, psicoanalista
por entrenamiento, el programa resultó tan exitoso en términos clínicos que
valdría la pena intentar reproducirlo masivamente como instrumento terapéutico.
Intento al que Weizenbaum, coautor del programa, se opuso decididamente con el
argumento de que no puede decirse desde ningún punto de vista que «Eliza» es
capaz de entender lo que se le dice. «Eliza», Weizenbaum insiste, es un
programa capaz de responder, que no es lo mismo que comprender.” (ITAM, 1987)
Esa es la cuestión precisamente, que el avance tecnológico
hasta el momento comprende una visión limitada de la compleja inteligencia
humana, la cual incluye también una visión ética, reflexiva y emocional, que no
ha podido ser imitada en toda su magnitud.
2.2 Apunta Gómez Herrera:
“La IA agrupa un conjunto de
técnicas que, mediante circuitos electrónicos y programas avanzados de
computadora, busca imitar procedimientos similares a los procesos inductivos y
deductivos del cerebro humano. Se basa en la investigación de las redes
neuronales humanas y, a partir de ahí, busca copiar electrónicamente el
funcionamiento del cerebro.” (Gómez, 2013, p. 10)
Ese agrupamiento de técnicas, se centra en resolver aspectos
muy específicos de la inteligencia humana que puede ser útil para la industria
o algún otro tipo de servicio comercial. Es decir, siempre en función de
obtener alguna ganancia o beneficio.
Las preocupaciones humanas sobre la injusticia o la pobreza,
no son las centrales que se mencionan al momento de explicar los avances en
materia de Inteligencia artificial.
En todo caso, no de forma mayoritaria. Aunque también
existen desarrollos alternos.
2.3 El artista visual mexicano, Gilberto Esparza, ha
desarrollado una propuesta de inteligencia artificial (de inspiración
estética), para el cuidado del medio ambiente:
“Su trabajo involucra medios
electrónicos y robóticos para investigar los impactos de la tecnología en la
vida cotidiana, las relaciones sociales, el medio ambiente y la estructura
urbana. Actualmente realiza proyectos de investigación sobre energías
alternativas. Su práctica emplea reciclaje de tecnología de consumo y
experimentos con biotecnología.” (Esparza, 2016)
Esta propuesta pone de manifiesto, que en mucho, depende de
las intenciones de quien diseña un dispositivo de inteligencia artificial, es
decir, al servicio de que causa.
En este caso, es una propuesta de inspiración estética, es
decir est-ética, de responsabilidad con el planeta y aspiración de encontrar en
dicho proyecto la belleza.
2.4 ¿Es la inteligencia posible?
Tomando como punto de partida el cuestionamiento del
filósofo alemán, T.W. Adorno, sobre si es posible considerar al ser humano como
racional después del horror de Auschwitz, podemos hacer la misma pregunta sobre
la inteligencia. (Adorno, 1998)
Antes de hablar de inteligencia artificial, es preciso
aclarar dicha cuestión. Porque los conflictos armados que azotan grandes
regiones del mundo son muestra de que la inteligencia artificial que caracteriza
al armamento empleado para matar y aniquilar son una evidencia inequívoca de
que es un contrasentido hablar de inteligencia.
Acabar con la vida de otros no puede ser aludido como un
acto de inteligencia, tampoco es un acto inteligente acabar con la vida del
planeta.
Existen numerosas evidencias de desarrollo tecnológicos que
responden a intereses mezquinos, que para nada podemos afirmar inteligentes:
“Las computadoras, conectadas
en red a los indicadores bursátiles de todo el mundo, moverán los capitales de
un lugar a otro, sin que sea necesaria la voluntad humana, obedeciendo tan sólo
a agresivos programas que beneficiarán a los dueños del dinero, sin importar si
una nación se hunde en una pavorosa crisis en algunos instantes.” (Gómez, 2013: p.
12)
En todo caso, habría que aclarar que la “no-inteligencia”,
sería de parte de los dueños del dinero y que son los que financian muchas
investigaciones sobre la inteligencia artificial.
2.5 Para la primera generación de la Escuela de Frankfurt,
la ciencia ficción puede tener un sentido similar al de las “ideas
regulatorias” (la paz perpetua de Kant, no es una realidad, pero si un
horizonte desde donde criticar la realidad o la guerra). El mundo que se dibuja desde la ciencia
ficción nos sirve como horizonte crítico.
Precisamente, desde la ciencia ficción, Isaac Asimov plantea
la cuestión de forma magistral en su libro Yo,
robot:
“Las tres leyes robóticas
1. Un robot no debe dañar a
un ser humano o, por su inacción, dejar que un ser humano sufra daño.
2. Un robot debe obedecer las
órdenes que le son dadas por un ser humano, excepto cuando estas órdenes están
en oposición con la primera Ley.
3. Un robot debe proteger su
propia existencia, hasta donde esta protección no esté en conflicto con la
primera o segunda Leyes.” (Asimov, 2004)
Un robot con dicho protocolo, no necesita pensarlo, ni
dudar, sólo actuar dentro del marco de programación. El problema, no está ahí,
sino en quien programa al robot y desde que marco de referencia. El problema
sigue siendo el mismo. El ser humano no actúa siempre con inteligencia, desde
un horizonte ético. Esa es la cuestión de fondo.
Para un capitalista, que
tiene como proyecto de vida la ganancia a cualquier costo, los demás
seres humanos son meros medios para lograr su objetivo. Por tanto, para ese
capitalista subsumir la existencia humana es válido y hasta inteligente, así
pueden dar premios a la inteligencia comercial o productiva, que se refiere a
la capacidad de explotar a los demás.
Si esa es la inteligencia que se pretende imitar con los
robots, el futuro es funesto para la humanidad.
Pero, si como plantea Asimov (o el artista Gilberto Esparza)
el marco de referencia es la preservación de la vida, la inteligencia artificial
podría auxiliar al ser humano en su lucha por construir un mundo menos
terrible, más justo y equitativo.
3. En la vida escolar, en el trabajo docente, con frecuencia
se habla de la inteligencia y de su importancia, cuando se considera que esta
presente en las niñas y los niños. Pero tampoco se reflexiona mucho al
respecto, lo cual es muy necesario.
Considero que es muy importante avanzar en la discusión sobre
este tema, desde una postura crítica.
El asunto de la inteligencia artificial ha sido para mi un
tema de mucho interés y reflexión constante. Desde la literatura y el cine,
pero sobre todo en la herramientas tecnológicas que se emplean en el aula. De
ahí la elección de este tema para este escrito.
Me parece que es fundamental comenzar la reflexión desde un
horizonte ético crítico (negativo y material). Ético, porque la cuestión de
fondo siempre es la vida (producción, desarrollo y reproducción de la vida);
crítico en tanto que reconoce los efectos negativos del capitalismo (la
negación de la vida), que implica negar la negación de la vida; material,
porque asume que los efectos negativos se dan en la corporalidad viviente del
ser humano. (Dussel, 2001)
Referencias:
Adorno, T.W. (1998). Educación
para la emancipación. Morata: España.
Asimov, Isaac. (2004). Yo,
robot. Edhasa: Barcelona.
Gómez Herrera, R. (2013). La inteligencia artificial.
¿Hacia dónde nos lleva? ¿Cómo ves?, N°. 2, (Pp. 8-11). México: UNAM,
recuperado el 13/04/15 de: http://www.comoves.unam.mx/assets/revista/2/la-inteligencia-artificial-hacia-
donde-nos-lleva.pdf
Dussel, Enrique. (2001). Hacia
una filosofía política crítica. Desclée de Brouwer: España.
Mesografía
Sobre la película “Grandes Héroes”:
(consultado el día 19 de abril de 2016)
Artículo del ITAM (1987) “Breve historia de la Inteligencia Artificial”
(consultado el día 19 de abril de 2016)
Sobre la obra de Gilberto Esparza:
(consultado el día 19 de abril de 2016)
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