lunes, 25 de abril de 2016

jueves, 21 de abril de 2016

Inteligencia artificial, una reflexión crítica


Inteligencia artificial, una reflexión crítica por Oscar Isidro Bruno

“La «vida humana» no es sólo «condición de posibilidad» de la argumentación. Ser «condición» es una dimensión que en cierto sentido se define desde lo condicionado. La «vida humana» no es sólo ni principalmente condición de posibilidad, sino «modo de realidad». Su contenido no se define desde la racionalidad o discursividad argumentativa: sería «viviente» esencialmente para argumentar. Sino al contrario: porque existo bajo el «modo de realidad» de viviente-humano soy racional, y por ello argumento. La vida humana no es sólo ni principalmente «condición de» sino «fuente (Quelle)», y no propiamente «fundamento (Grund)”», y «contenido» desde donde la racionalidad emana como momento del ser viviente «humano».”
(Dussel: 2001, pp. 117-118)




1. En efecto, como plantea Renato Gómez Herrera al final del artículo “La inteligencia artificial: ¿Hacia dónde nos lleva?”:

“Es casi seguro que la inteligencia artificial y el desarrollo tecnológico subsecuente estarán al servicio de una minoría. Si por el contrario, el desarrollo tecnológico –y específicamente la inteligencia artificial— se utiliza para lograr que todos en este planeta logremos un mejor nivel de vida en estricta relación con el medio ambiente, tal artificio será realmente inteligente.” (Gómez, 2013: p. 11)

La cuestión a reflexionar a continuación es sobre el sentido que puede tener el concepto de inteligencia, específicamente la que se denomina artificial.

Lo deseable sería que el ser humano empleará toda su capacidad e inteligencia (humana, real, concreta) para resolver los grandes problemas que nos afectan como humanidad: pobreza, marginación, exclusión, contaminación, entre otros graves problemas mundiales. Ojalá y la inteligencia artificial fuera pensada desde esa lógica.


De lo que se trata es de aportar una visión crítica sobre la idea romántica de la inteligencia artificial, promovida por una visión comercial, porque como es un hecho, la cuestión de fondo siempre es la vida, la calidad de vida del ser humano.


2. El autor emplea una imagen interesante al referirse a los intentos por plasmar la inteligencia artificial en un robot, “Finalmente somos como tristes Gepetos soñando con darle vida a un muñeco de madera para no sentirnos tan solos.” (Gómez, 2013: p. 9)

En la película de Disney, “Grandes Héroes”, tenemos un ejemplo de esa visión, ya que uno de los personajes es precisamente un robot con inteligencia artificial para que se convierta en asistente de salud, pero termina siendo la compañía de personaje adolescente que pierde a su familia. (Disney, 2014)

Pero más allá de esa idea noble del desarrollo de la inteligencia artificial para acompañar al ser humano, ese mismo personaje adolescente lanza una explicación sobre lo que considera debe ser el uso de la tecnología, “lo que antes hacían miles de manos, ahora lo hará uno solo que controle la tecnología” (paráfrasis).

Al respecto nos advierte Renato Gómez: “Pero realmente los robots dejaron de ser ficción en los años ochenta, cuando brazos gigantes que se movían obedeciendo un programa predeterminado, desplazaron a los obreros en las fábricas automotrices de Japón.” (Gómez, 2013: p. 9)

Y eso es precisamente el centro de la discusión. ¿Qué entendemos por inteligencia (sea o no artificial)?

2.1 Nos explica Gómez: “La inteligencia artificial (IA) puede definirse como el medio por el cual las computadoras, los robots y otros dispositivos realizan tareas que normalmente requieren de la inteligencia humana.”

Tal afirmación, o mejor dicho, tal convicción generalizada entre los entusiastas del desarrollo tecnológico, carece de profundidad y reflexividad.

La inteligencia humana es bastamente compleja, que abarca más allá de las meras operaciones técnicas.

Si bien, el desarrollo de la inteligencia artificial no se limitan a la sustitución del ser humano de la mano de obra como parte de una cadena productiva en una fábrica, dichos intentos, en realidad, se refieren a la intención de “cubrir” alguna acción del ser humano, por tanto, es una visión parcial de todo lo que comprende la inteligencia humana.

En un artículo publicado por el ITAM, titulado “Breve historia de la Inteligencia Artificial”, a propósito del desarrollo de un programa que se basa en la simulación de una terapia psicológica interactiva (“Eliza” de Wizenbaum y Colby), se comenta:

“Según Colby, psicoanalista por entrenamiento, el programa resultó tan exitoso en términos clínicos que valdría la pena intentar reproducirlo masivamente como instrumento terapéutico. Intento al que Weizenbaum, coautor del programa, se opuso decididamente con el argumento de que no puede decirse desde ningún punto de vista que «Eliza» es capaz de entender lo que se le dice. «Eliza», Weizenbaum insiste, es un programa capaz de responder, que no es lo mismo que comprender.” (ITAM, 1987)


Esa es la cuestión precisamente, que el avance tecnológico hasta el momento comprende una visión limitada de la compleja inteligencia humana, la cual incluye también una visión ética, reflexiva y emocional, que no ha podido ser imitada en toda su magnitud.

2.2 Apunta Gómez Herrera:

“La IA agrupa un conjunto de técnicas que, mediante circuitos electrónicos y programas avanzados de computadora, busca imitar procedimientos similares a los procesos inductivos y deductivos del cerebro humano. Se basa en la investigación de las redes neuronales humanas y, a partir de ahí, busca copiar electrónicamente el funcionamiento del cerebro.” (Gómez, 2013, p. 10)

Ese agrupamiento de técnicas, se centra en resolver aspectos muy específicos de la inteligencia humana que puede ser útil para la industria o algún otro tipo de servicio comercial. Es decir, siempre en función de obtener alguna ganancia o beneficio.

Las preocupaciones humanas sobre la injusticia o la pobreza, no son las centrales que se mencionan al momento de explicar los avances en materia de Inteligencia artificial.

En todo caso, no de forma mayoritaria. Aunque también existen desarrollos alternos.

2.3 El artista visual mexicano, Gilberto Esparza, ha desarrollado una propuesta de inteligencia artificial (de inspiración estética), para el cuidado del medio ambiente:

“Su trabajo involucra medios electrónicos y robóticos para investigar los impactos de la tecnología en la vida cotidiana, las relaciones sociales, el medio ambiente y la estructura urbana. Actualmente realiza proyectos de investigación sobre energías alternativas. Su práctica emplea reciclaje de tecnología de consumo y experimentos con biotecnología.” (Esparza, 2016)

Esta propuesta pone de manifiesto, que en mucho, depende de las intenciones de quien diseña un dispositivo de inteligencia artificial, es decir, al servicio de que causa.

En este caso, es una propuesta de inspiración estética, es decir est-ética, de responsabilidad con el planeta y aspiración de encontrar en dicho proyecto la belleza.

2.4 ¿Es la inteligencia posible?

Tomando como punto de partida el cuestionamiento del filósofo alemán, T.W. Adorno, sobre si es posible considerar al ser humano como racional después del horror de Auschwitz, podemos hacer la misma pregunta sobre la inteligencia. (Adorno, 1998)

Antes de hablar de inteligencia artificial, es preciso aclarar dicha cuestión. Porque los conflictos armados que azotan grandes regiones del mundo son muestra de que la inteligencia artificial que caracteriza al armamento empleado para matar y aniquilar son una evidencia inequívoca de que es un contrasentido hablar de inteligencia.

Acabar con la vida de otros no puede ser aludido como un acto de inteligencia, tampoco es un acto inteligente acabar con la vida del planeta.

Existen numerosas evidencias de desarrollo tecnológicos que responden a intereses mezquinos, que para nada podemos afirmar inteligentes:

“Las computadoras, conectadas en red a los indicadores bursátiles de todo el mundo, moverán los capitales de un lugar a otro, sin que sea necesaria la voluntad humana, obedeciendo tan sólo a agresivos programas que beneficiarán a los dueños del dinero, sin importar si una nación se hunde en una pavorosa crisis en algunos instantes.” (Gómez, 2013: p. 12)

En todo caso, habría que aclarar que la “no-inteligencia”, sería de parte de los dueños del dinero y que son los que financian muchas investigaciones sobre la inteligencia artificial.

2.5 Para la primera generación de la Escuela de Frankfurt, la ciencia ficción puede tener un sentido similar al de las “ideas regulatorias” (la paz perpetua de Kant, no es una realidad, pero si un horizonte desde donde criticar la realidad o la guerra).  El mundo que se dibuja desde la ciencia ficción nos sirve como horizonte crítico.

Precisamente, desde la ciencia ficción, Isaac Asimov plantea la cuestión de forma magistral en su libro Yo, robot:

“Las tres leyes robóticas
1. Un robot no debe dañar a un ser humano o, por su inacción, dejar que un ser humano sufra daño.
2. Un robot debe obedecer las órdenes que le son dadas por un ser humano, excepto cuando estas órdenes están en oposición con la primera Ley.
3. Un robot debe proteger su propia existencia, hasta donde esta protección no esté en conflicto con la primera o segunda Leyes.” (Asimov, 2004)

Un robot con dicho protocolo, no necesita pensarlo, ni dudar, sólo actuar dentro del marco de programación. El problema, no está ahí, sino en quien programa al robot y desde que marco de referencia. El problema sigue siendo el mismo. El ser humano no actúa siempre con inteligencia, desde un horizonte ético. Esa es la cuestión de fondo.

Para un capitalista, que  tiene como proyecto de vida la ganancia a cualquier costo, los demás seres humanos son meros medios para lograr su objetivo. Por tanto, para ese capitalista subsumir la existencia humana es válido y hasta inteligente, así pueden dar premios a la inteligencia comercial o productiva, que se refiere a la capacidad de explotar a los demás.

Si esa es la inteligencia que se pretende imitar con los robots, el futuro es funesto para la humanidad.

Pero, si como plantea Asimov (o el artista Gilberto Esparza) el marco de referencia es la preservación de la vida, la inteligencia artificial podría auxiliar al ser humano en su lucha por construir un mundo menos terrible, más justo y equitativo.

3. En la vida escolar, en el trabajo docente, con frecuencia se habla de la inteligencia y de su importancia, cuando se considera que esta presente en las niñas y los niños. Pero tampoco se reflexiona mucho al respecto, lo cual es muy necesario.

Considero que es muy importante avanzar en la discusión sobre este tema, desde una postura crítica.

El asunto de la inteligencia artificial ha sido para mi un tema de mucho interés y reflexión constante. Desde la literatura y el cine, pero sobre todo en la herramientas tecnológicas que se emplean en el aula. De ahí la elección de este tema para este escrito.

Me parece que es fundamental comenzar la reflexión desde un horizonte ético crítico (negativo y material). Ético, porque la cuestión de fondo siempre es la vida (producción, desarrollo y reproducción de la vida); crítico en tanto que reconoce los efectos negativos del capitalismo (la negación de la vida), que implica negar la negación de la vida; material, porque asume que los efectos negativos se dan en la corporalidad viviente del ser humano. (Dussel, 2001)


Referencias:

Adorno, T.W. (1998). Educación para la emancipación. Morata: España.

Asimov, Isaac. (2004). Yo, robot. Edhasa: Barcelona. 


Gómez Herrera, R. (2013). La inteligencia artificial. ¿Hacia dónde nos lleva? ¿Cómo ves?, N°. 2, (Pp. 8-11). México: UNAM, recuperado el 13/04/15 de: http://www.comoves.unam.mx/assets/revista/2/la-inteligencia-artificial-hacia- donde-nos-lleva.pdf


Dussel, Enrique. (2001). Hacia una filosofía política crítica. Desclée de Brouwer: España.

Mesografía

Sobre la película “Grandes Héroes”:
(consultado el día 19 de abril de 2016)

Artículo del ITAM (1987) “Breve historia de la Inteligencia Artificial
(consultado el día 19 de abril de 2016)

Sobre la obra de Gilberto Esparza:
(consultado el día 19 de abril de 2016)

martes, 5 de abril de 2016

Esquema de la lectura: 
Sierra Pérez, J. H. (2005). Aprendizaje autónomo: eje articulador de la educación virtual. Revista virtual Universidad Católica del Norte. 0(14). Fundación Universitaria Católica del norte, Colombia. Recuperado el 25%03/15, de: http://www.redalyc.org/articuloBasic.oa?id=194220381010